Sordera y pérdida de audición: Acúfenos

Los acúfenos son sonidos, como zumbidos, pitidos o siseos, que se perciben en los oídos sin que haya un estímulo acústico externo que los provoque.

Publicado el 07/05/2026

Sordera y pérdida de audición: Acúfenos

¿Qué son los acúfenos y el trastorno por acúfenos?

Los acúfenos son sonidos, como zumbidos, pitidos o siseos, que se perciben en los oídos sin que haya un estímulo acústico externo que los provoque. Pueden escucharse en uno o ambos oídos o en el interior de la cabeza. Los acúfenos pueden ser constantes o intermitentes. Su percepción puede ser continua, pulsátil (sincronizada con los latidos del corazón) o rítmica. Cada tipo de acúfenos puede deberse a causas distintas. Los acúfenos pueden presentarse de forma aguda (con una duración inferior a tres meses) o crónica (más de tres meses).

No todas las personas que perciben acúfenos lo consideran molestos. Cuando causan malestar psíquico o disfunción cognitiva, se habla de un trastorno por acúfenos.

Es decir, llamamos «acúfenos» al síntoma y a su percepción, mientras que el «trastorno por acúfenos» es el síntoma y el malestar que ocasiona

¿Cuáles son las causas de los acúfenos?

Las causas de los acúfenos son diversas y no siempre se conocen. Las más habituales guardan relación con los oídos o la audición, por ejemplo:

pérdida de la audición debida al envejecimiento

exposición a ruidos fuertes

infecciones del oído

tapones de cerumen

medicamentos ototóxicos (es decir, que dañan los órganos auditivos).

Otras posibles causas son:

traumatismos craneales o cervicales

neurinoma del acústico (o schwannoma vestibular), un tumor benigno del nervio vestibular

tensiones musculares en el cuello o la mandíbula

estrés y traumas psíquicos

algunas enfermedades, como el síndrome de Ménière.

En casos excepcionales, los acúfenos pueden deberse a sonidos internos del cuerpo, como el flujo sanguíneo o las contracciones musculares.

¿Debo acudir a un médico si tengo acúfenos?

Sí, un médico puede ayudar a determinar la causa de los acúfenos y proponer tratamientos adecuados.

Aunque, en la mayoría de los casos, los acúfenos son benignos, en raras ocasiones pueden indicar una afección más grave, como un neurinoma del acústico (o schwannoma vestibular) o el síndrome de Ménière. Si sufre usted acúfenos, mareos o pérdida de audición repentinamente, acuda a un médico. 

Hay casos en los que está especialmente recomendado acudir a un médico. Hágalo si los acúfenos:

aparecen de forma repentina y se acompañan de pérdida de audición, mareos o dolor

persisten durante más de tres meses (acúfenos crónicos)

afectan a la calidad de vida.

Los acúfenos, ¿se pueden curar?

En ocasiones, los acúfenos desaparecen espontáneamente cuando se deben a factores temporales, como una infección de oído o una exposición breve a un ruido fuerte. A veces, los acúfenos pueden deberse a una obstrucción del canal auditivo causada por cerumen. En esos casos, la eliminación del cerumen puede aliviarlos.

En cambio, cuando los acúfenos son crónicos tienden a persistir, aunque existen estrategias eficaces para aliviarlos. Hay también casos documentados en que los acúfenos han desaparecido por sí solos incluso al cabo de años de cronicidad.

No se dispone de un tratamiento definitivo para los acúfenos, pero hay varios tratamientos y estrategias que pueden reducir su intensidad, entre ellos:

consejo terapéutico

terapia cognitivo-conductual

auxiliares auditivos e implantes cocleares

terapias como el reentrenamiento y la terapia sonora

neuromodulación (estimulación eléctrica o magnética del sistema nervioso)

control del estrés.

Por el momento, no se ha demostrado que ningún tratamiento farmacológico sea eficaz para tratar o curar los acúfenos.

Los objetivos de las estrategias de tratamiento son desviar la atención de los acúfenos (por ejemplo, concentrándose en el trabajo o en cualquier otra actividad) y atenuar la respuesta emocional a ellos.

Algunas estrategias útiles a tal fin son la terapia cognitivo-conductual, la terapia sonora, los auxiliares auditivos, los implantes cocleares, la terapia de reentrenamiento y las técnicas de control del estrés.

¿Pueden agravarse los acúfenos como consecuencia del estrés?

Los estudios actuales indican que el estrés y los acúfenos están relacionados, aunque no se ha establecido claramente una relación causal entre ambos. 

Las técnicas de control del estrés, como los ejercicios de relajación, la atención plena y la terapia cognitivo-conductual, pueden ayudar a paliar el estrés y, en algunos casos, cambiar de hábitos también puede ser de ayuda.

¿Pueden aliviarse los acúfenos con auxiliares auditivos o implantes cocleares?

Los auxiliares auditivos pueden ser eficaces para algunas personas con acúfenos y pérdida de audición. Estos aparatos amplifican los sonidos externos, lo que puede reducir la percepción de los acúfenos y mejorar la audición en general. Para las personas que tienen acúfenos y una pérdida auditiva acusada o sordera, los implantes cocleares también pueden resultar muy eficaces para mitigar los acúfenos.

Cambiar de hábitos, ¿puede ayudar a prevenir o atenuar los acúfenos?

El principal factor de riesgo de tener acúfenos es la pérdida de audición. Por esta razón, proteger los oídos de los sonidos fuertes es muy eficaz para prevenir esta pérdida y reducir dicho riesgo. 

Hay algunos hábitos que podrían ser factores de riesgo de tener acúfenos, como fumar tabaco, consumir alcohol, la obesidad y la ingesta de café o cafeína. Sin embargo, no hay un consenso claro sobre la relación entre estos factores y los acúfenos ni su grado de influencia. 

Siempre es conveniente consultar a su médico para que le indique si es necesario realizar cambios en su alimentación y sus hábitos. 

Algunos cambios sencillos en los hábitos pueden ayudar a atenuar los acúfenos: 

proteger los oídos de los sonidos fuertes

controlar eficazmente el estrés

tomar una alimentación saludable y hacer ejercicio con regularidad

adoptar buenos hábitos de sueño (higiene del sueño)

colaborar con profesionales de la salud para recibir consejos personalizados

¿Indican los acúfenos que se ha perdido audición?

En la mayoría de los casos, los acúfenos están asociados a la pérdida de audición, especialmente a la debida al envejecimiento o al ruido. Sin embargo, también pueden manifestarse sin pérdida de audición.

¿Cómo causan acúfenos los sonidos fuertes?

La exposición a sonidos intensos puede dañar las células ciliadas del oído interno y causar pérdida de audición y, en algunos casos, acúfenos. La gravedad del daño depende del nivel de ruido y de la duración de la exposición, y puede ser temporal o permanente. 

Actualmente, los teléfonos y los relojes inteligentes están equipados con indicadores del nivel de sonido que miden el volumen del entorno con bastante precisión.

Los acúfenos, ¿empeoran con la edad?

La prevalencia de los acúfenos aumenta con la edad, debido en parte a que el proceso natural de envejecimiento produce una pérdida de audición (presbiacusia) que puede causar acúfenos. 

Se sabe también que la percepción de los acúfenos varía con la edad, sobre todo cuando son crónicos. Las personas mayores suelen decir que los síntomas que padecen son más intensos, molestos y estresantes, en comparación que lo que refieren los pacientes más jóvenes.

Los acúfenos, ¿pueden causar una pérdida de audición?

Por sí solos, los acúfenos no causan pérdidas de audición, pero pueden dañar el sistema auditivo y dificultar la concentración en los sonidos externos, lo que podría percibirse como una disminución de la capacidad auditiva.

¿Qué puedo hacer para aliviar los trastornos del sueño que me causan los acúfenos?

Muchas personas con acúfenos experimentan dificultades para conciliar el sueño. Estas son algunas estrategias para mitigar estos trastornos:

Técnicas de relajación: ejercicios como la respiración profunda, la meditación o la relajación muscular progresiva pueden reducir el estrés y favorecer el sueño.

Terapia sonora: los sonidos relajantes pueden camuflar los acúfenos y facilitar el sueño. También pueden ser de utilidad los audífonos (auriculares) y las almohadas con altavoces que emiten ruido blanco.

Higiene del sueño: es importante mantener un horario regular de sueño y vigilia, no tomar estimulantes como el café y el alcohol por la noche y no realizar ejercicio intenso antes de acostarse. Seguir una rutina relajante antes de acostarse también puede mejorar la calidad del sueño.

Fuente: www.who.int

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