¿Cuántos satélites orbitan la Tierra y qué pasa cuando dejan de funcionar?

Permiten comunicarnos, orientarnos y observar el planeta. Pero junto a los satélites activos también circulan equipos fuera de servicio y fragmentos de basura espacial. Qué los diferencia y cómo se busca mantener las órbitas seguras.

Publicado el 27/10/2026

¿Cuántos satélites orbitan la Tierra y qué pasa cuando dejan de funcionar?

Actualizado al 27 de octubre de 2026. Las cifras corresponden a las estadísticas de la Agencia Espacial Europea del 23 de octubre de 2026.

Al consultar el pronóstico del tiempo, utilizar el GPS o acceder a determinados servicios de comunicación, nos beneficiamos de tecnologías que funcionan a cientos o miles de kilómetros de altura. Los satélites artificiales que orbitan la Tierra forman parte de una infraestructura que acompaña muchas actividades cotidianas.

Sin embargo, no todo lo que permanece en órbita sigue prestando un servicio. También hay satélites que terminaron su misión, etapas de cohetes y fragmentos procedentes de roturas o colisiones. Comprender estas diferencias permite interpretar mejor las cifras sobre la actividad espacial. NASA

¿Cuántos satélites hay alrededor de la Tierra?

Según la Agencia Espacial Europea (ESA), al 23 de octubre de 2026 permanecían en el espacio aproximadamente 19.440 satélites, de los cuales unos 15.900 seguían funcionando.

Categoría                                                                                                                                Cantidad aproximada

Satélites que permanecen en el espacio, activos e inactivos                                                                             19.440

Satélites que siguen funcionando                                                                                                                      15.900

Satélites que ya no funcionan, por diferencia entre ambas cifras                                                                       3.540

Total de objetos rastreados y catalogados, incluidos satélites, cuerpos de cohetes y fragmentos                    47.260.

Los satélites están incluidos en el total de objetos catalogados: estas cantidades no deben sumarse entre sí. Además, los valores cambian con los lanzamientos, las reentradas y las actualizaciones de los registros. 

¿Qué es un satélite artificial y para qué sirve?

Un satélite artificial es un objeto construido por las personas y colocado en órbita. A diferencia de la Luna, que es un satélite natural, estos equipos se diseñan para cumplir tareas específicas.

Entre sus principales aplicaciones se encuentran:

- Comunicaciones: transmisión de señales de televisión, telefonía y conexión a internet.

- Navegación: cálculo de posiciones y orientación mediante sistemas como el GPS.

- Meteorología: observación de nubes y fenómenos atmosféricos para apoyar los pronósticos.

- Observación terrestre: estudio de océanos, vegetación, cultivos y cambios en la superficie.

- Investigación científica: análisis del planeta, el entorno espacial y el universo.

Su capacidad para observar grandes extensiones los convierte también en herramientas útiles para estudiar fenómenos naturales y apoyar la respuesta ante emergencias. 

¿Todos los satélites están a la misma altura?

No. La órbita se elige según la tarea de cada misión. Tampoco todos recorren el planeta en la misma dirección o con la misma inclinación.

Tipo de órbita                                                                                        Características y usos habituales

Órbita terrestre baja — LEO                                                                Se encuentra por debajo de unos 2.000 kilómetros. Se utiliza para observación terrestre, investigación y numerosas constelaciones de comunicaciones.

Órbita terrestre media — MEO                                                           Está entre la órbita baja y la región geostacionaria. Alberga numerosos satélites de navegación.

Órbita geoestacionaria — GEO                                                           Se sitúa a unos 35.786 kilómetros sobre el ecuador. Los satélites acompañan la rotación terrestre y parecen permanecer sobre un mismo punto, lo que facilita las comunicaciones y la vigilancia meteorológica continua.

Una constelación de satélites es un conjunto de equipos que trabajan de manera coordinada para ofrecer cobertura o realizar observaciones. 

¿Qué pasa cuando un satélite deja de funcionar?

Un satélite no cae inmediatamente por apagarse. Su movimiento y la gravedad pueden mantenerlo en órbita aunque ya no transmita información. Su destino depende de la altura, las características de su trayectoria y la posibilidad de realizar maniobras antes de perder el control.

Descenso y reentrada en la atmósfera

En las órbitas bajas todavía existe una tenue resistencia atmosférica. Ese arrastre reduce gradualmente la altura, especialmente cuando el satélite ya no puede compensarlo.

Si el equipo conserva capacidad de maniobra, sus operadores pueden reducir su órbita para facilitar la retirada. En determinadas misiones también es posible dirigir la reentrada hacia una zona oceánica alejada de áreas pobladas. Cuando ya no hay control, el descenso depende de la evolución natural de la órbita. 

Traslado a una órbita de retiro

Para los satélites geoestacionarios, llevarlos hasta la atmósfera exigiría una cantidad de combustible poco práctica. Por eso, al finalizar su servicio suelen trasladarse a una región situada por encima de la órbita operativa, conocida como órbita cementerio.

El traslado reduce la interferencia con los satélites activos, pero no elimina físicamente el objeto del espacio. 

Permanencia como objeto inactivo

Si una avería impide ejecutar las maniobras de retirada, el satélite puede continuar en su trayectoria durante mucho tiempo. Al dejar de cumplir una función, pasa a formar parte de los desechos espaciales. 

¿Qué es la basura espacial?

La basura espacial comprende los objetos artificiales que permanecen en órbita o reingresan en la atmósfera y ya no tienen una función útil.

Puede incluir satélites completos fuera de servicio, etapas de cohetes, piezas desprendidas y fragmentos generados por explosiones o colisiones. Los pequeños meteoroides, en cambio, son objetos naturales: pueden representar un peligro para las naves, pero no se consideran basura espacial de origen humano.

¿Por qué una pieza pequeña puede causar daños?

Los objetos en órbita se desplazan a velocidades de varios kilómetros por segundo. Por ese motivo, incluso un fragmento pequeño puede dañar componentes de una nave o un satélite.

Además, una colisión puede generar nuevos fragmentos y aumentar el riesgo de otros impactos. El problema no depende únicamente del tamaño de los objetos, sino también de su velocidad relativa y de las trayectorias que recorren. 

¿Cómo se vigilan los satélites y los fragmentos?

Las redes de vigilancia utilizan radares y telescopios para observar objetos, calcular sus órbitas y evaluar posibles acercamientos. Cuando existe información suficiente y un satélite dispone de capacidad de maniobra, sus operadores pueden modificar la trayectoria para reducir el riesgo de colisión.

Sin embargo, no todos los fragmentos pueden seguirse individualmente. Para estudiar las poblaciones más pequeñas también se emplean mediciones y modelos estadísticos. Por eso, una cifra de objetos catalogados no representa toda la basura espacial existente. 


¿Los satélites se desintegran por completo al caer?

No siempre. Durante una reentrada, el intenso calentamiento y las fuerzas que actúan sobre el objeto pueden destruir gran parte de su estructura, pero algunos componentes pueden sobrevivir.

Por eso se estudian el diseño de los equipos y las condiciones de retirada. Las reentradas dirigidas o asistidas buscan reducir las posibilidades de que los fragmentos que lleguen a la superficie afecten a personas. 

¿Qué se hace para reducir la basura espacial?

Las medidas empiezan antes del lanzamiento: una misión debe prever cómo terminará su actividad y cómo reducirá los residuos que deja.

Entre las acciones utilizadas se encuentran evitar la liberación innecesaria de piezas, prevenir roturas por energía almacenada, planificar maniobras de retirada y reducir el tiempo de permanencia de los equipos inactivos en las regiones más utilizadas.

Como parte de sus requisitos para nuevas misiones, la ESA redujo de 25 a un máximo de cinco años el tiempo de permanencia tras el final de la misión en las órbitas bajas protegidas. Es una exigencia de esa agencia para las misiones correspondientes, no un plazo universal aplicable a todos los satélites. También se desarrollan tecnologías para retirar objetos que ya están en órbita.

Cómo explorar un mapa de satélites

Herramientas como SatelliteMap.space permiten explorar representaciones de trayectorias y constelaciones. Se trata de un proyecto independiente de divulgación que utiliza datos orbitales abiertos.

Al observar estos mapas conviene revisar los filtros seleccionados: una vista de una constelación no representa todos los satélites. Los símbolos también pueden aparecer ampliados para facilitar su identificación; no muestran el tamaño real de los equipos respecto de la Tierra. 

Fuentes:

- ESA: estadísticas del entorno espacial. 

- NASA: qué es un satélite. 

- ESA: tipos de órbitas.

- ESA: preguntas frecuentes sobre basura espacial. 

- ESA: medidas para reducir los desechos espaciales.

- EUMETSAT: qué ocurre con los satélites retirados.

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