¿Estás seguro de que el pescado que compras es realmente el que dice la etiqueta?

La FAO advierte sobre las principales formas de fraude alimentario en el pescado y los productos del mar. Conoce las 9 prácticas más comunes, sus riesgos para la salud y cómo protegerte al comprar.

Publicado el 01/07/2026

¿Estás seguro de que el pescado que compras es realmente el que dice la etiqueta?

¿El pescado que compras es realmente lo que dice ser? La FAO alerta sobre el fraude alimentario en el sector pesquero

El pescado y los productos del mar forman parte de la alimentación de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, detrás de una industria que mueve miles de millones de dólares también existe un problema poco conocido: el fraude alimentario.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que una parte importante del pescado comercializado no siempre corresponde con la información que figura en su etiqueta. Desde la sustitución de especies hasta el etiquetado engañoso, estas prácticas afectan la confianza de los consumidores, la salud pública y la conservación de los recursos marinos.

Un negocio mundial con riesgos ocultos

La pesca y la acuicultura constituyen una de las actividades económicas más importantes del planeta. Solo en 2022 se produjeron alrededor de 185 millones de toneladas de pescado, mariscos y otros productos acuáticos, con un valor estimado de 195.000 millones de dólares.

La enorme variedad de especies comercializadas —más de 12.000— y las complejas cadenas internacionales de suministro hacen que el control sea un verdadero desafío. Los casos de fraude son especialmente frecuentes en restaurantes, servicios gastronómicos y alimentos procesados, donde resulta mucho más difícil identificar visualmente la especie utilizada.

Diversos estudios indican que al menos uno de cada cinco productos pesqueros comercializados en el mundo presenta algún tipo de etiquetado incorrecto.

Las nueve formas más comunes de fraude en el pescado

Con el objetivo de informar a los consumidores y promover una mayor transparencia, la FAO publicó el informe Food Fraud in the Fisheries and Aquaculture Sector, donde identifica las principales modalidades de fraude que pueden encontrarse en el mercado.

1. Adulteración del producto

Consiste en agregar sustancias para modificar la apariencia o aumentar el peso del pescado. Entre las prácticas detectadas figuran la incorporación de agua, colorantes o aditivos destinados a que el producto parezca más fresco. Además de engañar al consumidor, estas alteraciones pueden representar riesgos para la salud.

2. Falsificaciones

Se trata de productos que imitan completamente a otros, incluyendo su presentación y envase, con el objetivo de hacerlos pasar por originales.

3. Imitaciones

A diferencia de la falsificación, los productos imitadores buscan parecerse al original sin copiarlo exactamente, generando igualmente confusión entre los consumidores.

4. Desvío de productos

Ocurre cuando alimentos destinados a determinados mercados son comercializados en países o regiones donde no cuentan con autorización para su venta.

5. Etiquetas engañosas

Algunos productos incluyen información falsa sobre su origen, métodos de producción, certificaciones ambientales o sostenibilidad, induciendo al consumidor a tomar decisiones basadas en datos incorrectos.

6. Producción por encima de los límites permitidos

También conocido como "desbordamiento", sucede cuando se comercializan productos obtenidos por encima de las cuotas o límites establecidos, favoreciendo prácticas como la sobrepesca.

7. Sustitución de especies

Es una de las modalidades más frecuentes. Consiste en reemplazar una especie de alto valor comercial por otra más económica sin informar al comprador. Por ejemplo, vender pescado de criadero como si hubiera sido capturado en estado salvaje o sustituir especies premium por otras de menor precio.

8. Alteración de la información

Incluye cambios fraudulentos en fechas de vencimiento, procedencia, método de captura o producción. Estas prácticas pueden exponer al consumidor a alérgenos, contaminantes, toxinas o productos que no han pasado los controles sanitarios correspondientes.

9. Comercialización de productos robados

En algunos casos, productos obtenidos mediante robo ingresan al mercado como si fueran legales, eludiendo completamente los sistemas oficiales de control y trazabilidad.

Un problema que va más allá del bolsillo

El fraude alimentario no solo perjudica económicamente a quienes compran productos que no corresponden con lo que pagan. También afecta a los pescadores y productores que trabajan de manera responsable, debilita la confianza en el mercado y pone en riesgo la sostenibilidad de los ecosistemas marinos.

Además, cuando se pierde la trazabilidad de los alimentos aumenta la posibilidad de consumir productos contaminados o provenientes de fuentes no autorizadas.

Cómo combate la FAO este problema

Para reducir el fraude en el sector pesquero y acuícola, la FAO trabaja junto con gobiernos y organismos internacionales impulsando medidas que mejoren la transparencia en toda la cadena de comercialización.

Entre las principales acciones se destacan:

La armonización de las normas de etiquetado.

La incorporación obligatoria del nombre científico de las especies.

El fortalecimiento de los sistemas de trazabilidad.

La aplicación de estándares internacionales como el Codex Alimentarius.

La tecnología como aliada

Los avances científicos también desempeñan un papel fundamental en la lucha contra el fraude alimentario.

Actualmente se utilizan técnicas de identificación mediante ADN, como el código de barras genético, la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y la secuenciación de nueva generación, capaces de determinar con gran precisión la especie presente incluso en productos procesados.

A ello se suman nuevas herramientas, como equipos portátiles de fluorescencia de rayos X y sistemas de inteligencia artificial, que permiten verificar el origen de los productos de forma rápida y eficiente.

Consumidores mejor informados, mercados más seguros

La FAO señala que combatir el fraude alimentario requiere el compromiso conjunto de autoridades, empresas, productores y consumidores. Una fiscalización efectiva, mejores sistemas de control y una ciudadanía informada son fundamentales para garantizar que los productos pesqueros lleguen al consumidor con total transparencia.

Conocer estas prácticas permite tomar decisiones de compra más responsables y contribuir a un mercado donde la calidad, la seguridad alimentaria y la protección de los recursos marinos sean una prioridad.

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