El Abrazo del Día: Todavía podemos sorprendernos
Hay cosas que vemos tantas veces que creemos conocerlas por completo.
Un árbol que florece cada primavera. El canto de un pájaro al amanecer. La luz entrando por una ventana. Una mariposa que se posa unos segundos cerca nuestro. Una calle que recorremos casi todos los días.
Y, sin embargo, de vez en cuando algo vuelve a sorprendernos.
Quizá porque nosotros tampoco somos exactamente los mismos que ayer.
Con los años acumulamos experiencia, recuerdos, certezas y también cierto cansancio. Después de los cuarenta, de los cincuenta o de cualquier etapa en la que la vida ya nos ha enseñado bastante, a veces encontrar motivación puede costar un poco más.
No porque hayan desaparecido las ganas de vivir.
Tal vez porque ya sabemos que no todo es nuevo, que algunos caminos los recorrimos varias veces y que muchas cosas dejaron de producir aquella emoción inmediata de los primeros descubrimientos.
Pero eso no significa que la capacidad de asombro se haya ido.
Puede seguir apareciendo en cosas sencillas.
En descubrir una flor que no habíamos visto. En escuchar una canción que despierta algo olvidado. En aprender a utilizar una herramienta nueva. En encontrar un libro que nos atrapa. En comenzar una pequeña actividad. En sentir ganas de volver a un lugar o conocer otro.
A veces la motivación no llega como una gran fuerza que cambia todo de golpe.
Puede empezar con curiosidad.
Con algo que llama nuestra atención.
Con una pequeña chispa que nos hace pensar: “esto me interesa”, “quiero saber más”, “me gustaría intentarlo”.
Y quizá ahí esté una de las formas más bonitas de seguir creciendo.
Los años y la experiencia no tienen por qué quitarnos la capacidad de asombro. También pueden ayudarnos a mirar con más atención, a elegir mejor aquello que despierta nuestro interés y a valorar cosas que antes pasaban desapercibidas.
La primavera tiene mucho de eso.
Cada año vuelve y, aunque sabemos perfectamente lo que sucede, todavía puede sorprendernos un árbol completamente cubierto de flores, el regreso de ciertas aves o ese cambio casi imperceptible en el aire que anuncia días distintos.
Tal vez no necesitemos grandes novedades para volver a sentir entusiasmo.
A veces basta con encontrar algo que todavía consiga encender una pequeña luz por dentro.
El abrazo de esta semana
Que los años vividos no apaguen tu curiosidad.
Que todavía haya algo capaz de sorprenderte, interesarte o despertarte ganas.
Porque mientras exista una pequeña chispa de asombro, también puede aparecer una nueva motivación para seguir descubriendo todo lo que la vida todavía tiene para mostrarnos.